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los Sures están en todas partes,
sólo hay que abrir bien los ojos,
estar bien atenta, disponer las orejas a los sonidos ocultos, nariz de niña esperando el desayuno de domingo -disimulando que hace rato que estás despierta-, la piel... dispuesta a sentir, a dejarse acariciar...
y la lengua esperando algún rico postre, sin miedo a lo muy muy dulce; sin miedo a lo ácido, sin miedo a la mezcla de sabores ! !