Creo que soñé una vez con una sonrisa que me perseguía, que quizá había aparecido por la mañana durmiendo a mi lado y que se despertó por entre mis idas y venidas de la cama a la alarma, de la alarma a la cama, del Diez minutos más al Ya llego tarde, Ya llego más que tarde…
Y ahí debía estar, aunque yo no la viera, ocupada como estaba en decidir despertarme.
O puede que no lo soñara sino que lo leyera en alguna parte.
O primero lo soñé y luego lo leí en alguna parte. O más bien al contrario, lo leí un día y luego por la noche lo soñé… mientras me despertaba y no, soñaba que una sonrisa se había despertado entre mi alarma y yo, entre mi sueño y la almohada, me acompañaba a la ducha, y entonces me la encontraba, en el pequeño espejo que hay que buscar cada mañana por detrás de los botes (espejo que sólo tres cronopios pueden tener sin que se caiga, sin que uno de los tres decida tirarlo por la ventana, sin que ninguno decida un día comprar uno grande vaya a ser que no encaje en los agujeros, mucho, que ya hay en la pared colador).
Pero la sonrisa es curiosa y se acerca sin remilgos al espejo y se choca y es entonces cuando la ves, descarada desde tan temprano, despierta como si ya hubiese hecho el café y se hubiese bebido ya media cafetera; y quizá sí, porque después de la ducha fugaz (miradas que van y vienen al espejo… ¿se ha escapado? ¿se ha aburrido? ¿ha vuelto a dormir a la cama?) resulta que hay café recién hecho y queda sólo media cafetera…
Perfecta manera de empezar la mañana
Y entre tostadas dando vueltas en el microondas, el móvil que vibra y sueltas la taza y la sonrisa vuelve a aparecer entre las líneas y salta, salta y te atrapa, decide que esta mañana va contigo, y tostadas, no tan caliente pero prisa, y guantes, y bufanda, y gorro porque frío, nieve, frío, … y lo piensas pero da igual porque la sonrisa no te deja cambiar el gesto y fruncir el ceño cuando piensas Qué frío, me quedaría aquí dentro hasta que salga el sol, pero el sol calentito. No, no lo puedes pensar porque no puedes cambiar el gesto que la sonrisa te dibuja en la cara y que se ha paralizado y amenaza con quedarse y con ir invadiendo trocito a trocito el cuello, el jersey, los leotardos, tus pie, las botas de agua…
Mochila, llaves, luz y puerta… y cuando vas a llamar al ascensor decides bajar por la escalera… no sea que te encuentres a alguien y no consigas poner cara de lunesochodelamañana y el vecino de turno llame a los bomberos o a una ambulancia, del susto de una sonrisa tan intensa tan temprano… Así que bajas por la escalera, tratando de darle tiempo a la sonrisa de disolverse un poco, lo justo para poder llegar a la calle con cara aunque sea de viernesporlamañana, que disimula mejor. Pero bajas y bajas y hay una pequeña guerra que la sonrisa gana, mientras más intentas poner caradelunes, más espacio gana la sonrisa, los ojos se abren, los dientes empiezan a verse, los músculos se estiran aunque piensan que quieren encogerse… hasta que llegas abajo y te encuentras justo con un vecino, que sale del ascensor (cara de lunesdemasiadotemprano, bien sûr) y entonces la carcajada, la victoria está clara, era inevitable, justo en el momento del espejo junto a la última puerta, la de cristal que deja ver la calle… y de pronto la carcajada, la sonrisa en el espejo, la calle la nieve, la mirada del monsieur todavía gris, el espejo la sonrisa, el monsieur y el espejo, la nieve, quién abre la puerta, quién cede el paso, el señor en el espejo yanotangris, la sonrisa, del señor(?), del espejo, mi sonrisa aún monopolizando mi gesto inevitable, la puerta, yo abro, él abre, la calle, la nieve, la puerta, venga, vale, ya salgo yo primero, Merci, merci, bonne journée mientras mi sonrisa decide mirarlo, desafiar la mirada gris y volver a empezar su guerra particular. Y plof, resbalón en el primer paso en la nievehielo. Mi culo en el suelo.
Y carcajadas.
Touché.
Sonrisas cómplices.
Ça va bien, mademoiselle ?
Oui, ça va !!!
Y podría volver a empezar todo desde el principio y explicarle al monsieur que claro que Ça va, que cómo no va a ir si sueño con una sonrisa que me persigue, me atrapa, me persigue por la calle etcétera