por decirme lucerito,
por las mañanitas,
por el chicapumba y el duerme negrito,
por todas esas nanas,
por las primaveras,
por apagar los llantos,
por el cariño,
los sueños de colibrís,
por las sonrisas,
por coser de noche, los tutús, los vestiditos,
por los ánimos,
por las moñitas de jazmín,
por el pan aceite y melón de los veranos,
por los arrullos,
por los chocolates de resaca,
por ganar 50 horas más por año,
por el olor a azahar,
por enseñarme a escuchar el mar,
por los sueños de nácar,
por los besos que nunca acaban,
por hacerme chica chica en tus brazos,
aunque sea mayor. Y mujer más cerca de ser madre.